El mantenimiento adecuado de los suelos es un aspecto importante para conservar su longevidad y su aspecto estético. Dicho esto, los distintos tipos de materiales requieren enfoques de limpieza diferentes.
El linóleo es un suelo asequible, práctico y relativamente fácil de mantener. Se lava con agua tibia y un agente neutro. Los productos químicos agresivos y las sustancias abrasivas pueden dañar el material y dejar en él manchas antiestéticas. Además, al linóleo no le gustan las fluctuaciones de temperatura, la luz solar directa ni la exposición a objetos afilados. Una vez al año se recomienda aplicar una cera protectora especial para prolongar la vida del revestimiento y mantener su brillo.
El suelo laminado es popular entre los rusos por su durabilidad y facilidad de cuidado. Para mantener un aspecto atractivo, requiere pasar la aspiradora con regularidad y lavarlo con un paño húmedo. Sin embargo, el exceso de humedad suele provocar el hinchamiento de los paneles. Para la limpieza es necesario utilizar productos sin partículas abrasivas en la composición. También es importante proteger el suelo de la luz solar directa para evitar su decoloración.
Para limpiar el parquet no sólo se necesita una aspiradora, sino también un cepillo suave para quitar el polvo. Es mejor lavar un suelo de este tipo con un paño ligeramente humedecido. En el agua añadir medios especiales para el mantenimiento de revestimientos de suelos de madera, pero la química agresiva y agentes de limpieza a base de cera es mejor evitar. Cada pocos años, el suelo debe lijarse profesionalmente y tratarse con barniz o aceite. Esto ayuda a restaurar la capa protectora y recuperar el brillo.
Los suelos de baldosas son resistentes a la humedad, pero la arena y la gravilla pequeña pueden dañar la superficie. Se puede utilizar un cepillo de cerdas suaves para eliminar la suciedad, y el suelo debe limpiarse con productos neutros. Los productos a base de jabón dejan una película grasa en las baldosas y provocan la aparición de moho. Después de lavar el suelo con agua y detergente, es necesario lavarlo de nuevo, pero con agua limpia. También es útil tratar periódicamente las juntas con antisépticos para evitar la aparición de moho.
El suelo de corcho es duradero y retiene perfectamente el calor, pero requiere cuidados delicados. Se recomienda limpiar el suelo de corcho con un paño bien escurrido. Es importante que el detergente no contenga disolventes con partículas abrasivas. El exceso de humedad es tan destructivo para el corcho como su falta, por lo que es importante mantener el nivel de humedad dentro del 50%. Cada pocos años merece la pena renovar la capa protectora con un aceite o barniz especial.

