Los investigadores han desmentido cinco mitos populares sobre el aprendizaje de un nuevo idioma

Muchos adultos creen que aprender una lengua extranjera es largo, difícil y sólo apto para quienes «tienen la capacidad». A menudo lo obstaculizan los recuerdos escolares de gramática memorística y el miedo a cometer errores. Sin embargo, la investigación moderna y la práctica de la enseñanza de idiomas demuestran que la mayoría de estas percepciones son mitos. Así lo recoge The Conversation.

Los expertos en enseñanza de idiomas identifican al menos cinco conceptos erróneos comunes que hacen que la gente aparque el aprendizaje de idiomas, a veces para siempre.

El primer mito es que el aprendizaje de idiomas consiste en aprender gramática y memorizar palabras. De hecho, la lengua es ante todo una forma de comunicación entre las personas, estrechamente vinculada a la cultura, la historia y las prácticas cotidianas. Entender la música, el cine, la literatura, los videojuegos o el teatro en otro idioma ayuda a desarrollar lo que se conoce como flexibilidad intercultural: la capacidad de interactuar empáticamente con personas de orígenes diferentes. Es este aspecto el que a menudo se convierte en el resultado más valioso del aprendizaje.

El segundo mito es la creencia de que los errores son inaceptables y vergonzosos. La educación formal inculca la idea de que «lo correcto es incorrecto», pero en la comunicación real los errores son inevitables y rara vez interfieren en la comprensión.

Incluso los hablantes nativos estipulan y utilizan un lenguaje inexacto todo el tiempo. Los enfoques comunicativos y las aplicaciones lingüísticas modernas no hacen hincapié en la impecabilidad, sino en la capacidad de transmitir un pensamiento y hacerse entender.

El tercer mito se refiere a la percepción de que es «demasiado tarde» o «demasiado difícil» empezar a aprender una nueva lengua. En la práctica, las lenguas aprendidas previamente -por ejemplo, el francés o el alemán escolares- suelen convertirse en una buena base que facilita el dominio de otras nuevas. La motivación juega un papel decisivo: una lengua relacionada con los intereses personales, los viajes, la familia o el trabajo es mucho más fácil y rápida de aprender.

El cuarto mito es la idea de que una lengua debe aprenderse en solitario. La interacción social, por el contrario, aumenta enormemente las posibilidades de éxito. Los clubes de conversación, los foros en línea, chatear con hablantes nativos o estudiar junto a amigos y familiares proporcionan apoyo y motivación extra. Muchas aplicaciones de idiomas diseñan específicamente el aprendizaje como un proceso colaborativo en el que puedes seguir tus progresos y animarte mutuamente.

Por último, el quinto mito es que aprender un idioma requiere necesariamente una enorme cantidad de esfuerzo y tiempo. Aunque el aprendizaje sistemático requiere regularidad, las modernas herramientas digitales han hecho que el proceso sea flexible y accesible. Las clases pueden integrarse en la vida cotidiana: aprender palabras en el transporte, repetir frases en casa o estudiar a una hora conveniente. El elemento lúdico y los formatos breves ayudan a mantener el interés sin resultar abrumadores.

Los expertos insisten: la edad adulta no es una barrera para el aprendizaje de idiomas. Al contrario, la motivación consciente, la experiencia vital y la tecnología moderna hacen que el aprendizaje sea más eficaz y significativo. Lo principal es abandonar los mitos y permitirse aprender sin miedo a equivocarse.

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